Julio es un mes en el que mucha gente decide darse el capricho de una moto: llegan las vacaciones, apetece salir y el calor invita a ir en dos ruedas. Si estás pensando en comprar una moto de segunda mano para estos meses, conviene hacerlo con cabeza. Una moto de ocasión puede ser una gran compra si sabes qué revisar antes de decir que sí.
Primero, la documentación
Antes de mirar el motor, mira los papeles. Comprueba que el número de bastidor de la ficha técnica coincide con el que está grabado en la moto, que el permiso de circulación está a nombre del vendedor y que no hay cargas ni deudas pendientes. Pide el historial de mantenimiento y las facturas de las revisiones: una moto con el libro sellado y facturas claras da mucha más confianza que otra de la que no se sabe nada.
Pregunta también por la última ITV si la moto la necesita y por el estado del seguro. Si vas a usarla este verano, no quieres descubrir un problema de papeles a las puertas de las vacaciones.
Una inspección sin prisas
Mira la moto con calma y con buena luz. Esto es lo que más conviene revisar:
- El kit de arrastre: cadena, piñón y corona. Dientes afilados o cadena con holgura excesiva indican desgaste y un gasto cercano.
- Los neumáticos: el dibujo, la fecha de fabricación y que el desgaste sea uniforme.
- Los frenos: discos sin escalón pronunciado, pastillas con material suficiente y líquido en buen color.
- La horquilla y los amortiguadores: busca fugas de aceite en los retenes y comprueba que la suspensión responde bien.
- Las luces, los intermitentes y el cuadro: todo debe funcionar y no deben aparecer testigos encendidos.
Arranca la moto en frío y escucha. Ruidos metálicos, humo azulado o blanco persistente, o un ralentí irregular son avisos que no conviene ignorar.
La prueba en carretera
Si el vendedor lo permite, haz una prueba. Fíjate en cómo entra la marcha, si el embrague patina, si la moto va recta soltando el manillar un instante y si frena sin vibraciones. Una moto bien cuidada se nota en cómo se siente al rodar, no solo en cómo se ve.
Cuenta con la puesta a punto
Aunque la moto esté en buen estado, es habitual que necesite algún pequeño mantenimiento tras la compra: aceite y filtro, líquido de frenos, alguna pastilla o la tensión de la cadena. Tenerlo en cuenta al negociar el precio evita sorpresas. Además, así sabes desde el primer día en qué punto exacto está tu moto.
Para esa primera puesta a punto, tener localizado dónde comprar piezas y consumibles ayuda mucho. En una tienda de recambios para moto puedes comparar referencias de filtros, pastillas y otros repuestos para tu modelo antes de pasar por el taller.
Comprar bien una moto de ocasión es cuestión de revisar, preguntar y no dejarse llevar por la prisa. Si te lo tomas con calma, las vacaciones las disfrutarás sobre la moto, no en el taller.
